1903.”Soledades: poesías”.
41 poemas de carácter modernista.

Fue una clara tarde, triste y soñolienta

Fue una clara tarde, triste y soñolienta

tarde de verano. La hiedra asomaba

al muro del parque, negra y polvorienta…

La fuente sonaba.

Rechinó en la vieja cancela mi llave;

con agrio ruido abrióse la puerta

de hierro mohoso y, al cerrarse, grave

golpeó el silencio de la tarde muerta.

En el solitario parque, la sonora

copia borbollante del agua cantora

me guió a la fuente. La fuente vertía

sobre el blanco mármol su monotonía.

 

La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano,

un sueño lejano mi canto presente?

Fue una tarde lenta del lento verano.

 

Respondí a la fuente:

No recuerdo, hermana,

mas sé que tu copla presente es lejana.

 

Fue esta misma tarde: mi cristal vertía

como hoy sobre el mármol su monotonía.

¿Recuerdas, hermano?… Los mirtos talares,

que ves, sombreaban los claros cantares

que escuchas. Del rubio color de la llama,

el fruto maduro pendía en la rama,

lo mismo que ahora. ¿Recuerdas, hermano?…

Fue esta misma lenta tarde de verano.

(…)

 

Yo escucho las coplas

Yo escucho las coplas

de viejas cadencias,

que los niños cantan

en las tardes lentas

del lento verano,

cuando en coro juegan

y vierten en coro

sus almas que sueñan,

cual vierten sus aguas

las mentes de piedra:

con monotonías

de risas eternas

que no son alegres,

con lágrimas viejas

que no son amargas

y dicen tristezas,

tristezas de amores

de antiguas leyendas.

 

II

En los labios niños,

las canciones llevan

confusa la historia

y clara la pena;

como clara el agua

lleva su conseja

de viejos amores,

que nunca se cuentan.

 

III

A la paz en sombra

de una plaza vieja

los niños cantaban…

La fuente de piedra

vertía su eterno

cristal de leyenda.

Cantaban los niños

canciones ingenuas,

de un algo que pasa

y que nunca llega,

la historia confusa

y clara la pena.

 

Vertía la fuente

su eterna conseja:

borrada la historia

contaba la pena.

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