El escritor presenta ‘Las ciudades de Machado’ el 2 de junio en Villa Amparo, la que fue residencia del poeta en Rocafort

‘Las ciudades de Machado’ es el título de la última obra que ha publicado el periodista y escritor Carlos Aganzo, subdirector de Fundación Vocento. Aganzo recorre nueve destinos que habitó el poeta, entre ellos Rocafort. Y allí, a la localidad de l’Horta Nord, a Villa Amparo, se acercará el autor el jueves 2 de junio para presentar su reciente viaje literario que ha ilustrado Daniel Parra. Con motivo del encuentro el escritor habla con LAS PROVINCIAS y descubre rasgos de la vida y la obra del poeta en Valencia, ciudad donde asegura que se forjó el mito de Antonio Machado.

–¿Por qué este libro ahora?

–Yo siempre he escrito de viajes. Nunca he dejado de escribir de viajes. En esta editorial, Tintablanca, hice el libro de Madrid, el primero del sello. Y dentro de esa costumbre de viajar había recorrido, como machadiano que soy, lo que llamo los santos lugares de Machado desde hace tiempo y se nos ocurrió hacer este libro de viajes en una biografía viajera.
–¿Viaja al hombre o al poeta?

–Diría que más al hombre. Hay muchos machados. El mito creado en la literatura española y universal; el poeta, que comparte espacio con el filósofo. Y está también el profundamente humano, que va forjando su camino al andar, un ser humano que muchas veces nos lo ha escondido el poeta, el filósofo y el mito.

–Ya que menciona al Machado filósofo, ¿en este tiempo en que andamos necesitados de parar y reflexionar, de dar valor al pensamiento cuando incluso se cuestiona el estudio de la Filosofía, ¿es momento para reivindicar ese perfil del poeta?

–Sí, sí, sí. A Machado deberíamos llevarle en el bolsillo. Tiene todo el sentido común, toda la visión del mundo y de la tradición anterior a él y del mundo que se derrumba ante sus propios ojos, algo que nosotros tenemos hoy. Por eso nos es absolutamente útil. Además, casi sin hacer distingos entre poeta y filósofo. Su poesía está cargada de filosofía y ésta de poesía. Son dos formas distintas de la contemplación del mundo que hoy nos vendrían muy bien.

–A final de 1936 llega a Rocafort cuando está empezando a morir o herido de muerte. ¿Qué significa esta localidad para la obra y la vida de Machado?

–Es fundamental. Se convierte en un mito de la República, en el poeta del pueblo, inaugura toda la última etapa de su creación que es distinta de todas las anteriores. Su llegada a Villa Amparo es el inicio de su etapa final. Hablamos de un Machado enfermo, allí le visita el cardiólogo y ve que está muy mal de salud. Pero de Rocafort se resiste a marcharse, es su último paraíso. Es también su última esperanza. La etapa de Rocafort es muy fructífera con sus artículos en ‘La Vanguardia’ y su trabajo de propaganda de la República; el mito del Machado resistente se forja allí más que en otro lugar. No fue un lugar de paso, Barcelona sí que es un tránsito. Parte del mito de Machado se forja sin ninguna duda en Valencia.

–¿De haber llegado a Rocafort-Valencia, con 31 años, edad a la que llegó a Soria, habría visto en el Turia, en sus acequias, el Duero de ‘Campos de Castilla’?

–En Machado no se puede olvidar la faceta de amor por la naturaleza y el mar. Con el olor de la huerta, de los jazmines, revive el apego a la naturaleza. Los hortelanos, la historia de Valencia, casi nos están recordando los campos de Castilla, el descubrimiento de la naturaleza allí donde se hizo poeta, en Soria. Si en lugar de haber sido la ciudad castellana hubiera sido Valencia estoy seguro de que esa misma penetración del paisaje habría hecho de Valencia uno de los mitos de su literatura.

–Ahora que tanto nos inquieta el planeta, ¿ese amor a la naturaleza es otra razón para reivindicar al poeta?

–Es otro de los machados que podemos llevar en el bolsillo. Está en las ‘Soledades y galerías’. Esa cercanía con lo natural ha hecho que también sea un símbolo de amor a la naturaleza. Hoy sería un líder de la naturaleza. Hay un Machado necesario ahora para pensar sobre qué estamos haciendo con el planeta.

–¿Qué ha visto Carlos Aganzo en Villa Amparo?

–El último refugio, el último asidero. Ese minarete desde el que se asomaba y veía el mar. El último y bellísimo clavo ardiendo al que se aferra. Lo que tiene Villa Amparo es la magia de un lugar, de un espacio, donde se puede escribir en plenitud.

–¿En los versos machadianos cuánta Valencia hay?

–Mucha. Los estudiosos dicen que esa etapa es muy prosaica. Pero no es verdad. Escribe lo que llama su poesía de circunstancias, está el ‘Libro de la guerra’, un montón de poemas a Guiomar. Y cuando muere en Colliure, en el bolsillo, además los versos «esos días azules, ese sol de la infancia» lleva el poema del papagayo verde de Guiomar. No ha dejado de escribir poesía amorosa y también varios poemas inspirados en Valencia.

–¿Es momento para recuperarle como defensor de España en esta España que vivimos en la actualidad?

–Claro. En este país quien dice España parece que es de derechas, pero tenemos que recordar que en la izquierda más a la izquierda de la izquierda –Miguel Hernández, Lorca y sobre todo de Machado–, la idea de España está absolutamente implicada. Machado es el gran defensor de España. Ahí deberíamos tener una lección –no con las banderas cuando la selección mete un gol– para darnos cuenta de esta realidad común y compartida histórica que es España y que él defendió. Entonces se defendía España, no trozos de España. Frente a la desvertebración tenía muy claro que era una unidad, un todo. Así lo vivió y lo sintió hasta el punto de que leyó en valenciano y catalán a los poetas valencianos y catalanes como parte de España. La idea de que España es un todo y que la lengua catalana, la gallega… son un patrimonio español histórico la tenía Antonio Machado; en sus diferencias, pero siempre en ese país que se llama España.

Presentación de ‘Las ciudades de Machado’

En el marco de las actividades de Aula LAS PROVINCIAS, Villa Amparo, la casa donde residió Antonio Machado en Rocafort, acogerá la presentación de ‘Las ciudades de Machado’, obra de Carlos Aganzo con ilustraciones de Daniel Parra.

El acto tendrá lugar el jueves 2 de junio a las 20 horas. El aforo es limitado. Para poder asistir es imprescindible la inscripción previa en la dirección foro@lasprovincias.es

Fuente: Las Provincias