Vida

1939
1957
El pequeño pueblecito francés de Collioure, situado a escasos kilómetros de la frontera con España, fue el escenario de los últimos días de vida del poeta. En su penosa huida hacia el exilio acompañado por su familia, Machado llega a la frontera francesa el 27 de enero de 1939, formando parte del grupo de cientos de miles de españoles que ese día soportan un frío y lluvia intensos para salir del país. Machado y su madre, cansados y enfermos, llegarán a Collioure dos días después. Les acompañan José y su mujer. Todos ellos se instalan en la pensión Bougnol-Quintana, un edificio de fachada rosa que hoy en día sigue tal y como lo conocieron los Machado.

Será en Collioure, cuna del movimiento pictórico del Fauvismo unos años antes, donde Machado encuentre, en parte, la libertad y la tranquilidad perdidas, aunque fuera por poco tiempo. Durante sus últimos días de vida, Machado apenas salió de la pensión. Sólo una vez, en el que sería su último paseo, le pidió a su hermano José que le acompañara a ver el mar. En la playa, sentados en una de las barquitas de los pescadores y mirando hacia el horizonte, Machado exclamó: “¡Quién pudiera vivir allí tras una de esas ventanas, libre ya de toda preocupación!”. Al día siguiente, día 18 de febrero, su salud empeoró, por lo que el poeta tuvo ya que guardar cama.

Sólo cuatro días después, el 22 de febrero, Antonio Machado muere en la habitación de la pensión. El pueblo se vuelca entonces con la familia. Para que Machado pudiera recibir sepultura, una vecina prestó un nicho en el tranquilo y sencillo cementerio de la localidad. Milicianos de la Segunda Brigada de Caballería “Andalucía” portaron el féretro del poeta hasta allí, cubierto con la bandera republicana. Manuel se entera del fallecimiento de su hermano en Burgos, donde le había sorprendido el Alzamiento Nacional. Inmediatamente pide permiso para desplazarse hasta Collioure y parte con su mujer. Allí, el mayor de los Machado se encuentra no sólo la tumba de su hermano, sino también la de su madre, que sólo resistió tres días más que Antonio.

Unos años más tarde, después de la Segunda Guerra Mundial que azotó a Francia, se creó en Collioure el Comité de Amigos de Antonio Machado, primera asociación del mundo dedicada a la memoria del poeta. Este Comité decidió dar sepultura propia a Machado y en 1957 se lanzó una suscripción popular, bajo el patrocinio de Pablo Casals, para crear un sepulcro para el poeta y su madre. En el llamamiento que hizo en el “Figaro Littéraire” del 12 de octubre de 1957, José María Corredor escribía: “No se trata de levantar un panteón, esto no le gustaría a un hombre que deseaba morir prácticamente desnudo”. Y era cierto: esa es la modestia que ennoblece el gesto y agranda el símbolo. Por ello la tumba del poeta y de su madre es muy sencilla, sin lujo superfluo. Eso sí, está situada en un lugar privilegiado del cementerio de Collioure, en un terreno cedido por el Ayuntamiento.

Durante sus últimos días de vida, Antonio Machado recordó su infancia inspirado por el cielo, el sol y los limoneros de Collioure. Sus últimos versos, escritos en un papel que encontró su hermano José en el bolsillo de su gabán decían: “Estos días azules y este sol de la infancia”.