El Consejo de Gobierno ha acordado la declaración del antiguo Instituto de Enseñanza Media Mariano Quintanilla, en la capital segoviana, Bien de interés Cultural con categoría de Monumento. Con esta declaración se resuelve el expediente incoado en 1981.

Asimismo, se delimita un entorno de protección, atendiendo a su ubicación en los arrabales de la ciudad, integrado en el paisaje urbano y visual que le rodea como ámbito necesario para la correcta percepción del bien, previniendo la posible degradación de su valor histórico. Además, por su vinculación al inmueble, se incorpora a la declaración el conjunto de bienes muebles que constan en el inventario de la colección histórica del Instituto. Se incluye la colección propiamente denominada ‘Gabinete Histórico‘, con un valor fundamental para comprender la enseñanza de los últimos años del siglo XIX y principios del XX.

El Museo Académico ‘Carlos del Barrio’, la biblioteca antigua ‘Florinda Callejo’ y el Archivo Histórico se consideran parte integrante de la declaración del monumento, y también se incluye en la presente catalogación el legado de Ezequiel González (1818-1903) que, según el catálogo de 1904, constaba de 421 piezas, además de los libros de su biblioteca.

El Antiguo Instituto de Enseñanza Media Mariano Quintanilla se ubica en los arrabales de la ciudad de Segovia, al norte del tramo del Acueducto que discurre formando la calle Almira, en un entorno que mantiene parte de la estructura parcelaria antigua, con edificios de gran interés. El Instituto se halla perfectamente integrado en el paisaje urbano y visual que le rodea, como un bien de gran interés por su valor constructivo y su correcta adecuación funcional, estructural y ambiental.

Características del edificio 

El Instituto Mariano Quintanilla está construido sobre las fábricas del conocido como Colegio de San Diego, que fue un colegio de niños huérfanos levantado a mediados del siglo XVIII. El edificio viene desempeñando desde entonces un uso cultural educativo. Su construcción sigue el proyecto inicial de 1880 firmado por Joaquín Odriozola y Antonio Bermejo, y su estilo constructivo responde al eclecticismo característico de la arquitectura española del último tercio del siglo XIX.

La edificación se organiza en torno a un patio interior de planta trapezoidal rodeado de una galería y cubierto por una bóveda acristalada. La fachada principal, que se caracteriza por su uniformidad y equilibrio, presenta una disposición simétrica respecto a un eje central sobre el que se levanta un torreón que alberga la maquinaria de un reloj. Un zócalo recorre toda la fachada y una línea de imposta, formada por una pequeña cornisa, separa los dos pisos.

Este edificio conserva su configuración y sistema estructural original, así como pavimentos de interés. Destaca el jardín que rodea el edificio, delimitado por una rejería de hierro. El Mariano Quintanilla de Segovia es uno de los institutos más antiguos del país y por sus aulas han pasado notables alumnos como el historiador y literato Juan de Contreras y López de Ayala, Marqués de Lozoya, o la filósofa María Zambrano (1904-91). Además, tuvo entre su personal docente al poeta Antonio Machado (1875-1939), al propio Marqués de Lozoya, al geólogo Salvador Calderón, al matemático y humanista Norberto Cuesta, al latinista Epifanio Ralero o al ingeniero de caminos Rafael Breñosa, entre otros.

Su interior ha ido adaptándose a las necesidades docentes de cada época, por lo que ha sufrido numerosas modificaciones, pese a lo cual mantiene elementos originales como el hall, el salón de actos, la sala noble de profesores y el despacho de dirección, que aún conserva mobiliario antiguo. Destaca el Aula Machado, que recuerda en gran medida las aulas antiguas y conserva parte de la biblioteca de unos 2.500 volúmenes, conformada por fondos legados a partir de 1869.

Fuente: El Día de Segovia