Lugares

Palacio de las Dueñas
2Iglesia de San Juan Bautista, vulgo de San Juan de la Palma
El Parvulario
Calle de Mateo Alemán, 1
Museo de Bellas Artes
Calle del Betis, 11
Calle de San Pedro Mártir, 20
Calle de O’Donnell, 22
Calle de la Pureza, 35
Fundación Machado

Palacio de las Dueñas (C/ Dueñas, 5)

Situado en el centro de la ciudad, es propiedad de la Casa de Alba. Construido entre los siglos XV y XVI, y fundado por la familia de los Pineda, que lo vendieron en 1484 a doña Catalina de Ribera, debe su nombre al monasterio de Santa María de las Dueñas, que en 1248 se conocía como Compañía de Dueñas y cuyas monjas se encargaban de dar servicio a reinas y esposas de los reyes de Castilla Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio.

El palacio se compone de un majestuoso conjunto de patios, edificios y jardines, abarcando estilos que van desde el gótico-mudéjar hasta el renacentista, y conteniendo un riquísimo muestrario de tejas, azulejos, encalados y cerámicas. Uno de sus principales atractivos es la importante colección artística que contiene, fundamentalmente pintura española de los siglos XIX y XX, si bien alberga piezas anteriores de Bassano o Francesco Furini, y una Virgen de Neri di Bicci que preside el altar de la capilla.

Antonio Machado nación en una de las modestas viviendas que se alquilaban en el recinto, siendo su padre por entonces administrador de la Casa de Alba.

Palacio de las Dueñas / Manuel Olmedo. La Razón.

Iglesia de San Juan Bautista, vulgo de San Juan de la Palma (C/ Feria, 2)

Muy próxima al palacio de Las Dueñas, se levanta, como tantas otras de las existentes en el centro histórico de la ciudad, sobre el solar de una antigua mezquita, con las características constructivas de aquellas primeras iglesias gótico-mudéjares de Sevilla. Sin embargo, las muchas ampliaciones y reformas tanto interiores como exteriores llevadas a cabo durante siglos (1504, 1710, 1724, 1788, 1959…), han modificado en parte su fisonomía y estructura original, de la que apenas quedan la bóveda mudéjar de la Capilla Sacramental y una interesante portada gótica.

La iglesia es sede de la famosa Hermandad de la Amargura, conocida como el silencio blanco y que hace su estación de penitencia el Domingo de Ramos, así como de la popular Hermandad de la Virgen de la Cabeza, corporación de gloria filial de la hermandad matriz de Andújar.

Antonio Machado es bautizado en esta iglesia de San Juan de la Palma el 28 de julio de 1875, frente al mismo altar donde años después contraerá matrimonio su hermano Manuel.

En esta iglesia fue bautizado Antonio Machado

El Parvulario (C/ Menjíbar, 7)

Como se recoge en «La Sevilla de los Machado», los dos hermanos «han dejado constancia de su paso por el parvulario de un tal Señor Sánchez».

«Los investigadores apuntan que se trataba de un colegio dirigido por Antonio Sánchez Morales que ocupaba el ex Convento de la Concepción».

Hablamos del solar que hoy es la calle Menjíbar, antigua plaza de las Monjas, donde se inserta una amplia zona residencial que hace difícil imaginar allí la institución de enseñanza a la que el poeta dedicó estos versos:

«Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano

mal vestido, enjuto y seco

que lleva un libro en la mano»

Calle de Mateo Alemán, 1

Tras su estancia en el palacio, concluida en 1879, la familia Machado-Ruiz se instala en el número 1 de la calle Mateo Alemán, rotulada en aquel momento como calle Navas. De ese tramo de su infancia, Antonio Machado recuerda un episodio que le marcó profundamente y que tuvo lugar muy cerca, en la plaza de la Magdalena. Era entonces Pascua, y en la época se estilaba dar «palos dulces», cañas de azúcar, a los niños.

La plaza de la Magdalena, donde Machado vivió un episodio junto a «su madre» que le marcó desde la infancia

La plaza de la Magdalena, donde Machado vivió un episodio junto a «su madre» que le marcó desde la infancia / Fran Piñero

Antonio, orgulloso de su manjar, lo compara visualmente con el de otro niño que por allí pasaba y, seguro de que el suyo era más grande, le pregunta a su madre buscando confirmación: «La mía es mayor, ¿verdad?». «No hijo -me contestó mi madre- ¿Dónde tienes los ojos?». «He aquí lo que llevo preguntándome toda mi vida». En su obra «Los complementarios», vuelve a narrarlo situando a su abuela en el lugar de su madre.

Museo de Bellas Artes (Pza. Museo, 9)

La abuela paterna, Cipriana Álvarez Durán, fue una segunda madre para Manuel y Antonio, dada la responsabilidad de su nuera al frente de la confitería que regentaba en Triana.

Fue además una innegable influencia artística para los primogénitos, dado que se trataba de una enamorada de la pintura. Existe de hecho un retrato de un pequeñísimo Antonio Machado realizado por la propia matriarca».

Aunque ambos nietos se sintieron versados por estas artes, fue en especial Manuel quien más disfrutaba con las asiduas visitas al Museo de Sevilla y que definía su obra como una «transfusión del color a la palabra».

Como artistas, le fascinaba VelázquezGoya y Rembrandt, como se puede apreciar en estos versos sobre «Lección de anatomía»:

«Fue Rembrandt vencedor de luz y sombra

Y el dolor tuvo su primer retrato

y la miseria su pintor soberbio».

Calle del Betis, 11

En el número 11 de la entonces llamada «Orilla del Río», nacía la madre de Machado, Ana Ruiz Hernández, el 28 de febrero de 1854. Su familia, muy vinculada al arrabal, se ganaba la vida a través del comercio marítimo.

Tal vez fuera su madre el único miembro de la familia sin un interés expreso por la intelectualidad, sino por dedicarse a una ejemplar crianza de los hijos y de la gestión doméstica.

La calle Betis, entonces «Orilla del Río» vio nacer a la madre de Machado, y fue el lugar donde se conocieron sus progenitores / Raúl Doblado

La calle Betis vio nacer a la madre de Machado, y fue el lugar donde se conocieron sus progenitores / Raúl Doblado

Machado le dedicaría varios versos, a menudo entroncados con su infancia, en reflejo de la tremenda unión que mantuvieron durante toda su vida, hasta el punto de que ambos estén enterrados juntos en Colliure:

«El buen perfume de la hierbabuena, y de la buena albahaca, que tenía mi madre en sus macetas», reza un fragmento de la obra «Soledades».

El propio autor describía la calle Betis como el escenario del romance entre sus progenitores. Lo hizo con su alter ego Juan de Mairena, y con las siguientes palabras: «Y fue que unos delfines, equivocando su camino a favor de la marea, se habían adentrado por el Guadalquivir llegando hasta Sevilla. De toda la ciudad llegó mucha gente atraída por el insólito espectáculo, a la orilla del río, damitas y galanes, entre ellos los que fueron mis padres, que allí se vieron por primera vez».

Calle de San Pedro Mártir, 20

Ahondando en sus raíces observamos que los padres del literato, Antonio y Ana, contrajeron matrimonio en el antiguo número 20 de la calle San Pedro Mártir, en el corazón del barrio del Museo.

En ese domicilio particular consignamos dos fechas: el 22 de mayo de 1873 correspondería al día de las nupcias. El 29 de agosto de 1874, al nacimiento del primogénito de la familia, Manuel.

Calle de O’Donnell, 22

De nuevo una mudanza. La última dentro de la capital hispalense, pues teniendo Antonio la edad de ocho años, su familia pondría rumbo a Madrid, con el fin de conseguir la mejor educación posible para sus vástagos. El centro elegido sería la Institución Libre de Enseñanza, a cargo de Francisco Giner de los Ríos.

En el número 22 de O’Donnell nació Joaquín, el cuarto hijo de Antonio y Ana, y el último que vendría al mundo en Sevilla, en 1881. Aún faltarían por nacer Francisco y Cipriana, que lo harían en Madrid, si bien la benjamina fallecería a la edad de quince años.

Calle de la Pureza, 35

Antonio «Demófilo» murió el 4 de febrero de 1893 por una esclerosis medular. El triste episodio sucedió en Triana, en el número 35 de la calle Pureza, donde se encontraba la vivienda familiar de los Ruiz. De hecho, fue el cuñado, médico de profesión, quien intentó salvar sin éxito la vida de Machado padre.

También había fallecido, no hacía mucho, Machado Núñez, el abuelo.  Este momento es crucial en la vida de Manuel y Antonio, pues el nivel económico familiar cayó drásticamente, y con él los sueños de los prolíficos hijos.

Azulejo conmemorativo de la muerte de «Demófilo»

Azulejo conmemorativo de la muerte de «Demófilo»

A la sazón, Antonio sentía un gusto irrefrenable por el teatro, no sólo como espectador o autor, sino como actor.   Tanto es así que llegó a interpretar pequeños papeles en las compañías de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza.

Las artes escénicas tuvieron que esperar, pues había que encontrar un sustento económico, que les llegó como redactores de verbos en el «Diccionario de ideas afines».

Pero la pasión por la dramaturgia no desapareció, y entre la década de los 20 y 30 les llevaría a crear, casi conjuntamente, sonadas obras como «La Lola se va a los puertos».

Fundación Machado (C/ Jimios, 13)

En la actualidad, una institución vela por el legado machadiano, como punto de partida, y con el estudio y promoción de la cultura tradicional andaluza, como auténtica meta.

Tiene su sede en Sevilla, como no podría ser de otra manera, en la calle Jimios.

En especial, su objeto de estudio es el padre de Antonio y Manuel, de ahí que incluso otorguen unos galardones anuales a la cuestión artística en la Semana Santa hispalense con el nombre de premios «Demófilo», o que editen una revista divulgativa sobre cultura tradicional andaluza con análogo nombre.

La fundación fue creada en 1985, y aún en la actualidad continúa con su labor, para asegurar que, medio siglo después, la esencia de los Machado sea la esencia de Sevilla.

Acto de entrega del Premio Demófilo de la Fundación Machado en Sevilla / Andres Torreadrado/CSMEDIA RTVA